No les va a gustar lo que voy a
escribir a continuación. No les va a gustar porque no voy a aplaudir ni a
jalear a las turbas, ni a los penalistas de twitter, ni a los medios de
comunicación irresponsables e incendiarios, ni a los políticos oportunistas. De
todo este lío de la Manada al final me queda un vértigo terrible, y es que
hemos vuelto a la justicia de las turbamultas, a las masas en la calle
enloquecidas haciendo “justicia” y persiguiendo a los que alguien señala como causa
de todos los males. Esta vez les ha tocado a tres magistrados de una Audiencia
Provincial por haber hecho bien su trabajo. Sí, sí, como lo oyen, por hacer
bien su trabajo. Guste o no guste, se discrepe o no de la sentencia. ¿Usted ha
leído la sentencia? Pues mire, yo sí. Y tengo que decirle que el esfuerzo de
sus señorías en argumentar y razonar la condena firme y sin paliativos a esos
cinco mamarrachos es ímprobo. No lo es menos el voto particular a pesar de sus
muy discutibles conclusiones. Pero alguien tendrá que decirlo, alguien tendrá
que defender el trabajo impecable de tres jueces en un caso dificilísimo y
tremendamente enrarecido, porque desde el minuto uno la mayoría de los medios
de comunicación no hicieron más que alimentar el fuego de una rabia y un
estupor, comprensibles y justificados, para terminar en convertirlos en una ola
de odio irracional dirigida además al sujeto equivocado… porque lo curioso es
que las hordas rompen cordones de seguridad para atacar a los jueces, pero no
para cargar sobre la gentuza que le ha jodido la vida a una niña de 18 años, y
a saber a cuántas más. Ojo, que no estoy diciendo que se debió hacer. Sólo digo
que es triste que este país, que se ha convertido en una manifestación
compulsiva permanente, haya perdido el norte de esta manera.
No voy a entrar en el análisis
técnico de la sentencia, porque eso lo han hecho otros más autorizados. No soy
penalista. Me limitaré a recordarles que a estos indeseables se les ha
condenado. ¿Poco? Pues probablemente sí. Pero están condenados. Que no les
engañen las palabras. El “abuso” sexual es un grado de la forma en la que el
legislador penal ha definido la violación. Probablemente el origen del lío está
ahí precisamente, en la forma tan engorrosa y torpe de punirla, que se ha hecho
con ojos de hombre y no de mujer, para la que intimidación o violentar
significan otra cosa. A estos tipejos se les condena por violar a esta chica; aunque
no se hace en la forma más grave posible, es cierto. Pero tampoco se les
exonera, ni se les justifica, ni se les absuelve, ni se les excusa. La
sentencia es exquisita en el trato con la víctima, a la que en ningún momento
se la menosprecia o se le imputa ninguna acción provocadora o incitadora. La
sentencia cree a la mujer, y es implacable con estos cinco descabezados. No les
da tregua. Pero como nadie se ha leído la sentencia….
Yo acuso. Acuso a los
legisladores que creen que hacer leyes en una democracia es ir a golpe de
turba, que ellos mismos por querer rizar el rizo han definido los tipos penales
de agresión sexual de una manera tan compleja y liosa que de esos polvos
tenemos estos lodos; que no entienden la lógica de la mujer en tipos penales
como éstos; que siguen obsesionados con el consentimiento y la fuerza. Acuso a
unos medios de comunicación que ahora ponen nombre a los jueces y tribuales;
que no entienden la complejidad de un proceso penal de estas características;
que no se limitan a hacer crónica judicial, sino que toman partido –aunque no
lo sepan-. Acuso a todos esos opinadores y opinadoras que reclaman siempre
sangre y que todo lo resuelven con la guillotina en la calle. En casos
terribles como éste es muy fácil encender el fuego de la justicia popular, pero
muy difícil reparar el daño que se hace, y que nos hacemos a todos.
El problema es que nada de eso
ayuda a esta mujer que ha sido víctima de cinco energúmenos. Son ellos los
malos de esta película, y así ha quedado probado en el juicio. Son ellos y nos
los jueces los que deben penar. Ahora, piensen siquiera dos segundos sobre esto.
¿Qué clase de sociedad tenemos cuando producimos gentuza así, que además son
guardias civiles o militares? Denle una vuelta, y sigamos jaleando desfases
como los “San Fermines”.
PUBLICADO EN ELCOMERCIO 29 DE ABRIL DE 2018
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